Inicio > Energía e Hidrocarburos, política y economía > El costo de descapitalizar

El costo de descapitalizar


Los Decretos del 1º de mayo han vuelto a poner en el tapete de la atención pública el costo de la estatización de algunas empresas de sectores estratégicos de la economía, como hidrocarburos, telecomunicaciones y electricidad. Al respecto, en el libro “La nacionalización, el costo de una ilusión” hago dos aportes centrales.

El primero, es una caracterización de las medidas de estatización que considero parte de un plan de desmantelamiento de la Capitalización (“la descapitalización”), a partir de un juicio sumario de ese proceso llevado a cabo, con luces y sombras, en los años ’90. Alucinado por el dogma, el Gobierno sólo ve lo “macabro y destructor” de las sombras, al tiempo que saca provecho de las luces.

El segundo aporte se refiere a cuánto le costará al Estado la demolición de la Capitalización. En una reciente declaración, el Vicepresidente ha sostenido que la indemnización que hay que pagar a las empresas petroleras capitalizadas “no va a llegar a los mil millones (de dólares), exageradamente”.  Considerando que hasta el momento sólo se ha pagado 317 M$ a los accionistas de Andina, Chaco y Transredes, más otros 112 M$ a Petrobras para las dos refinerías, y que falta por indemnizar sólo a Pan American Energy (PAE-Chaco) y CLHB, con montos que rondan los 200 M$, el Vicepresidente “exageró” por el equivalente de 10 aviones FALCON.

Aclarada la aritmética, queda por estimar el costo de estatizar las empresas no petroleras. En el libro mencionado, calculé los costos “probables”, no desembolsados aún, pero que, en algún momento, habrá que pagar; ojalá que no sea en tiempos de crisis económica. En ese grupo incluí a PAE, ETI (Entel), CLHB y Air BP con un monto de 300 M$, una estimación muy patriótica, considerando que sólo ETI pretende más de mil M$. Ahora, han ingresado a ese grupo las tres generadoras de electricidad, una de las cuales tiene capital enteramente boliviano, cuyo monto de indemnización varía entre 50 M$ – según estimación del Ejecutivo -, hasta 360 M$, si se toma el parámetro de un M$ por MW instalado – como pretenden las empresas.  Si se aceptara un intermedio, 140 M$, con base en el valor en libros de las acciones, se llegaría, en total, a unos 900 M$, entre lo pagado y por pagar.

Sin embargo, existen costos aun mayores que el Gobierno prefiere callar. Son los costos, hijos legítimos de la “nacionalización”, por importación de combustibles, que han alcanzado el 50% de los ingresos por IDH, y, más aun, la pérdida de ingresos por incumplimiento del contrato con ENARSA, que ronda los 2,000 M$ sólo en el tiempo anterior a la aplicación de la Adenda. Por tanto, entre capas y espadas, el costo de la “descapitalización” supera fácilmente los 4,000 M$.

Insistir en que, de todos modos, “se trata de un  buen negocio debido a que los ingresos por hidrocarburos han llegado a 7,500 M$”, es olvidar adrede que esos ingresos provienen, en casi su totalidad, de la ley 3058 del año 2005, antes que Evo Morales jurara como Presidente y contra la que el MAS votó.

En fin, si la matemática no es una ciencia social, hasta ahora la “descapitalización” ha traído mucho más gastos que ingresos, y, lo que es más grave, más incertidumbre para el futuro del país.

15 de mayo de 2010

 

 

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: