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IDEOLOGÍA, TECNOLOGÍA E IMPACTOS DE LOS BIOCOMBUSTIBLES


Se presenta un ensayo leído en un seminario internacional realizado en Lima, Perú, en diciembre de 2010.

RESUMEN

Si bien los agro-combustibles (o bio-combustibles – BF) están en la escena mundial desde hace decenios, recién en los últimos años, debido a una serie de factores económicos, técnicos y políticos han llegado a la opinión pública generando esperanzas en unos, pasiones en otros y controversia ideológica en todos.

Ni duda cabe que los BF han llegado al mercado para quedarse, pero jugando un rol secundario, como aditivos de los fósiles en el balance energético interno de cada país.

Algunos BF pueden amenazar la seguridad alimentaria, especialmente de los países más pobres, y afectar al medio ambiente. Estos efectos pueden ser mitigados mediante una fuerte regulación a escala nacional e internacional.

  1. 1. INTRODUCCION

1.1          Consideraciones generales sobre la seguridad alimentaria

  • Un gobierno debe dar varias seguridades a sus ciudadanos: geopolítica, financiera, jurídica, hídrica, energética, sanitaria y alimentaria, las cuales no son independientes entre sí.
  • LA ALIMENTARIA a su vez depende de varios factores, como
    • Producción agrícola de Productos de Primera Necesidad (PPN): calorías, proteínas, carbohidratos, vitaminas. Pero, no toda producción agrícola tiene que ver con la seguridad alimentaria por razones de mercado (ej. vino, palmito, cacao, café) o con miras a la exportación (excedentes o productos de alto valor económico, como la coca, el palmito, azafrán)
    • Demanda de la población
    • Precios, competitivos; especulación y contrabando
    • Incentivos eficaces y subsidios
    • Clima favorable
    • importaciones

1.2          Posición del problema

Desde hace un tiempo se destinan cosechas vegetales a la producción químico-industrial de combustibles. Por eso nos preguntamos:

  • ¿El rol de los Biocombustibles en la temática de la Seguridad Alimentaria es importante?  ¿Es determinante?

Según las respuestas que se dan a esas preguntas, es posible distinguir dos grandes bandos, matizados cada uno de ellos, a los cuales se les puede llamar “el  eje a favor” y “el eje en contra”.

El campo de batalla entre los dos ejes, gira en torno a las siguientes cuatro tesis. El uso de los BF

  1. Impide y reemplaza cultivos destinados a PPN
  2. Distrae cosechas destinadas a la alimentación hacia otros usos
  3. Afecta particularmente a la calidad de la tierra y al ambiente
  4. Representa una pérdida económica y energética para el país

El análisis y la discusión de los argumentos a favor y en contra de los BF en cada uno de estos aspectos es el contenido de esta ponencia.

Sin embargo desde ya advertimos que muchos de los argumentos que se esgrimen en contra de los BF no están directamente dirigidos a aquellos, sino se aplican a todo cultivo extensivo, realizado con fines de lucro antes que para paliar el hambre del mundo. Tendremos especial cuidado en separar los argumentos que se refieren especificadamente a los biocombustibles.

Finalmente, vale la pena anotar que, mientras se discuten los pros y contras, la producción de BF se incrementa constantemente (entre 2001 y 2008 se ha triplicado), de modo que parece más cuerdo discutir BAJO QUE CONDICIONES HAY QUE PRODUCIR BF, antes de lanzarse a condenarlos inútilmente.

  1. UNA MIRADA A LOS BIOCOMBUSTIBLES

En esta sección se hace una reseña sintética sobre los biocombustibles (BF de aquí en adelante): Qué son, dónde, cómo, cuánto se producen y usan.

Para empezar hay una diferencia entre quema de vegetales para producir energía (la leña, la yareta, la queñua) y transformación químico-industrial de vegetales en combustibles. Sólo la segunda nos interesa.

2.1          Clasificación.

Los BF se clasifican hoy, con base en la tecnología usada, de la siguiente manera:

  • convencionales
    • rama del etanol: el etanol se obtiene vía fermentación y destilación de las plantas que contienen sacarosa (caña, remolacha), o almidón (maíz y cereales en general). A su vez, el etanol se usa mezclado (entre un 10% y un 15%) a la gasolina en motores tradicionales, o puro (85%) en motores diseñados para funcionar con alcohol. tiene prestaciones energéticas inferiores a la gasolina (67%), pero prestaciones ecológicas mejores (octanaje mayor y menores emisiones de CO2)
    • rama del biodiesel: el biodiesel se produce de aceite vegetales y grasa animal, vía esterificación. Las plantas usadas son las oleaginosas y un importante porcentaje viene del uso de aceites de freír. Es equivalente al diesel en cuanto a prestaciones, pero resulta mejor en cuanto a cetanaje y lubricidad. Más complejo es el cuadro ecológico.
    • avanzados: son procesos que tratan de responder a las críticas vertidas contra los biocombustibles, por su daño al ambiente y a la alimentación. Estos procesos se encuentran aún en fase experimental y el mayor desafío es el costo; los analistas más optimistas situan su aparición en el mercado en un horizonte de 10 años).
      • Producen etanol a partir de las partes convencionalmente no utilizadas de las plantas, como el tallo, la cáscara de semillas o los desechos maderables (celulosa).
      • Paralelamente, para el diesel, se experimenta con procesos como el BTL (Biofuels to Liquid) que consiste primero en producir syngas a partir de degradación de biomasa no comestible y luego convertir ese gas en líquido mediante el conocido proceso de Fischer-Tropsch (FT). Finalmente se experimenta con algas, como alternativa a la agricultura convencional.

2.2          Producción y consumo de los BF

Actualmente entre EEUU (45%) y Brasil (28%) se produce el 73% de los BF del mundo. Sin embargo, ese porcentaje está destinado a rebajar al 58% hasta el 2035, por la aparición de nuevos grandes productores, principalmente de Asia (hoy al 8% pero al 19% en 2035). La diferencia radica en que los EEUU producen etanol del MAIZ, mientras Brasil ha optado por la CAÑA. Hay diferencias notables entre los dos cultivos, casi todas a favor de la caña.

En cuanto a consumo, los países que más producen también son los que más consumen. ¡Los BF no son productos de exportación!  En números se produce y consume poco más de 1 Mb/d contra los 84 del petróleo.

2.3  ¿Son los BF energía renovable?

Los son con el mismo criterio que afirma que los cultivos de alimentos son renovables, o que la energía solar es renovables. En principio nada es renovable, por el II Principio de la Termodinámica que está bien establecido en la Física, pero alguna diferenciación debe existir entre los combustibles fósiles y los BF, debido a que los primeros inexorablemente se acaban y los segundos se siguen produciendo en el tiempo “casi” en las mismas condiciones cíclicas. Digo “casi”, debido a la intervención de otras sustancias que no son renovables, como fertilizantes, o que pueden agotarse a un ritmo lento, como el agua.

 

  1. 3. IMPACTOS DE LOS BF

La controversia en torno a los biocombustibles: argumentos a favor y en contra, con énfasis en el tema de la seguridad alimentaria. La controversia gira en torno a tres IMPACTOS específicos de los BF:

ü  ecológico: su relación con el calentamiento global (emisiones de GHG) y el medio ambiente en general (uso de suelo, agua, fertilizantes, etc.)

ü  económico: su relación con el costo final de esos productos, incluyendo eventuales subsidios.

ü  ético: su relación con la provisión de alimentos y el tema del hambre en el mundo

3.1 Impacto ecológico

Los sostenedores de los BF realzan la menor cantidad de emisiones provenientes de esos combustibles, debido no sólo a mayor eficiencia en la combustión, sino en el hecho que los cultivos retiran CO2 de la atmósfera.

Los detractores de los BF hacen notar que los BF emiten de todos modos y esas emisiones hay que calcularlas a lo largo de toda la cadena de producción, desde los cultivos (siembra, cosecha, cuidados agrícolas) hasta su uso en los coches, pasando por las plantas industriales de conversión de biomasa en BF.

Aún así, el balance de las emisiones es favorable a los BF, pero no homogéneamente. Hay diferencias entre cultivos y cultivos. Es aceptado universalmente que la caña y demás plantas con alto contenido de azúcar requieren menor energía de transformación en BF que las que proporcionan almidón, como el maíz.

Sin embargo, si la creación de nuevos cultivos implicare un cambio de uso de la tierra de bosque a plantaciones de caña o soja, resulta que el balance se hace crítico para los BF producidos. Diferente es el caso de habilitación de tierras improductivas de modo de incrementar la productividad agrícola.

3.2 Impacto económico

Con excepción del Brasil, donde los BF se producen a partir de la caña de azúcar, los BF cuestan más que los combustibles fósiles tradicionales.

El margen de reducción de costos no es muy ancho con las tecnologías actuales y se basa en la eficiencia de la logística.

 

Por otro lado, su competitividad depende de las variaciones de precios del barril de petróleo, aunque el efecto no es lineal. Si bien es cierto que un incremento del precio del petróleo (80$/bbl es un referente para Brasil) disminuye la brecha económica con los BF, no es menos cierto que ese incremento tiene repercusiones en toda la cadena de producción y efectos no deseados de retroalimentación en los precios del petróleo y de los productos agrícolas usados para producir BF.

 

Estas consideraciones son aún más críticas para los BF “avanzados”: la materia prima es más barata, pero los costos de capital y de operación son mayores.

Un último factor importante para el análisis económico es la política de subsidios estatales a los BF, directa e/o indirectamente, vía fomento a la agricultura. El tema de los “subsidios” estatales a los agricultores es similar al anterior. De hecho esos subsidios existen inclusive para los cultivos tradicionales y tiene un efecto perverso en el comercio internacional. Sin embargo, lo que hay que analizar es si los agro-combustibles disminuyen, gracias a su mejor precio en el mercado, o aumentan los subsidios estatales a los productores. En todo caso, la pelea justa y correcta debe ser contra los subsidios indiscriminados, antes que contra un producto posiblemente menor subvencionado.

3.3          Impacto ético

Es el impacto que más interesa en este foro y es el de mayor debate en el tema, debido a la presencia de elementos ideológicos, junto a parámetros técnicos y económicos. Hay tres argumentos que se esgrimen y se rebaten por parte de los detractores de los BF y de sus entusiastas:

¨       El hambre del mundo

¨       Los precios de los alimentos

¨       El impacto ambiental

Los BF y el hambre del mundo

En términos triviales, el argumento que se escucha frecuentemente es: “¿Es ético “alimentar” a máquinas, cuando hay seres humanos que se mueren de hambre?”. Inclusive hay caricaturas muy sarcásticas que apuntan a ese argumento.

La respuesta inmediata es NO, pero la misma necesita ser matizada.

Podemos empezar con preguntarnos si “los biocombustibles son bioconsumibles o no”. Algunos lo son, otros no lo son. Por tanto no podemos usar el argumento anterior si se usan cosechas che no están destinadas al consumo humano, especialmente como artículos de primera necesidad, como son los residuos de la caña de azúcar (tallo).

En segundo lugar, sin querer entrar en política, es asombroso que uno de los portavoces más autorizado de esta corriente sea el comandante Fidel Castro, cuando es sabido que los principales cultivos de la Isla son tabaco y caña, o sea cigarros y ron, que no suelen usados para paliar el hambre del mundo. La mención del comandante me exime de aportar mayores ejemplos de ese “eje” ideológico, como sería el caso de Evo Morales y la coca. Pero no se trata sólo de consecuencia entre lo que se predica y lo que se hace.

Es un hecho irrefutable que la tierra, en todo lado, no sólo se cultiva para producir alimentos,  sino que tiene un valor económico y hasta especulativo. Cada país cultiva productos no sólo para alimentar su gente, sino para vender productos de alto valor comercial aprovechando las ventajas comparativas que ofrece su clima o su tierra o su tradición.

Adicionalmente, hace pocos años, en pleno climax de la polémica en torno a los BF, era evidente que el blanco de muchas críticas a los agro-combustibles era George W. Bush, a tal punto que es lícito preguntarse qué hubiese pasado si Bush, y los EE.UU. hubiesen prohibido, en defensa de los intereses de sus petroleras, los cultivos de BF. Con seguridad algunos miembros del eje “en contra” hubiesen hallado argumentos para pasarse al otro bando.

Para cerrar la polémica de la pregunta inicial, si bien no hay una respuesta universal, es posible afirmar que un gobierno debe hacer todo lo posible para que su país tenga la soberanía alimentaria, o sea que pueda producir los productos de primera necesidad que consume su gente. Pero eso depende también de la calidad de la tierra, del clima y del mercado. Asegurado el abastecimiento interno, es lícito producir cultivos que, o por su demanda o por el valor agregado que se le puede dar, permitan ingresos de divisas o, en su caso, permitan abastecerse de productos que el país no produce. De modo que bienvenido el café, el tabaco o el algodón, si sirven para mejorar la balanza alimentaria de un país y no a mantener a sus habitantes con alimentos racionados.

Es cierto que las especies cultivadas para producir agro-combustibles no son equivalentes, en cuanto a efectos sobre la balanza alimentaria, impacto en el precio de los alimentos, uso del suelo, balance energético y contaminación. En particular, el cultivo que más está en la mira de los críticos es el maíz destinado a BF, cultivo concentrado en los EE.UU.

BF y precio de los alimentos

A este propósito, surge la objeción del “eje en contra” acerca de la presunta subida de precios que provocan los BF. El argumento es sencillo: si el precio de una cosecha destinada a BF es mayor que la destinada a los alimentos, es obvio que habrá escasez de alimentos y subirá el precio de los mismos. Consecuentemente, poblaciones enteras, generalmente las más pobres, deberán destinar un porcentaje mayor de sus ingresos para adquirir alimentos y se volverán más pobres en todo sentido.

En apoyo de esta tesis llega la denuncia del sociólogo suizo Jean Ziegler, “Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación”, conocida y publicitada hace tres años. Más allá de la influencia que pueda tener el cargo sobre su visión del problema, las reflexiones de Ziegler son dignas de ser tomadas en cuenta a la hora de juzgar la conveniencia del etanol.

Ziegler denuncia que el maíz destinado a la fabricación del etanol es responsable, por lo menos en parte, de la fuerte subida del precio de los alimentos en el mundo registrada en los últimos años. En efecto ese incremento, a escala mundial, ha pasado del 3% del 2006 al 4% en 2007, con puntas del 9% en el caso de los países “emergentes” que dependen de la importación de alimentos. Además, Ziegler aclara que el impacto del gasto alimentario sobre ingresos de una familia de esos países no se compara con el análogo de una familia de un país industrializado. El porcentaje es del 10% para un norteamericano, del 30% para un chino y del 60% para un africano.

Pero, ¿cuál es el rol del maíz en todo esto? Los EEUU son el principal productor y exportador de maíz (70% del total mundial) y ese alimento se destina principalmente a la crianza de animales. Los incentivos a la producción del maíz para la industria energética han hecho trepar los precios de ese grano hasta niveles históricos. Maíz más caro significa encarecimiento de la cadena alimentaria que tiene a ese grano como base.

Adicionalmente los precios altos han empujado a dedicar mayores extensiones de tierra a la producción del maíz para producir etanol, a veces en desmedro de la producción de otros productos. Es obvio que, si los BF serán parte importante de la canasta energética del planeta, la opción equivocada es el maíz. Pero es la opción alentada por los EEUU.

Sin embargo, existe una objeción a este argumento, debido a que no ataca la esencia de BF sino la escasez de maíz para el consumo alimentario, un fenómeno que podría darse también por razones de precios y mercados, o por la eliminación de subsidios estatales a su producción. Por otro lado, la caña de azúcar no es afectada por esa crítica y de hecho, junto a las razones técnicas y económicas arriba mencionadas, debería ser preferible al maíz.

Un argumento paradójico del eje “en contra”, que se menciona muy poco, es el impedir que los campesinos puedan obtener mejores precios de sus cosechas. En el pasado, en muchas sedes y desde la izquierda, se han levantado voces reclamando por el “subsidio” que los campesinos dan a los ciudadanos, toda vez que venden sus productos a precios regulados o prefijados por las autoridades, sin poder obtener una remuneración justa a su trabajo. Ahora bien, en vista de que el uso de las cosechas para producir agro-combustibles permite obtener mejores precios para el agricultor, no se entiende porque esas mismas corrientes de pensamiento económico deberían oponerse. Tal vez, se esté pensando en que los verdaderos beneficiarios no serán los pequeños agricultores, sino las grandes corporaciones latifundistas que pueden producir en gran cantidad cosechas destinadas a los combustibles, aunque éste es un argumento de tipo socio-económico, que vale para todo cultivo y que puede mitigarse con adecuadas políticas públicas.

El mismo argumento puede servir para “justificar” la transición de algunos países agrícolas, pobres en recursos energéticos, hacia los BF. Si, en lugar de banano, que tiene un precio irrisorio en el mercado internacional, se produjera BF se reduciría la balanza comercial con los países productores de petróleo y se tendrían excedentes para comprar alimentos que no se producen en el país. Es el caso de algunos países centroamericanos.

Lo que está en juego es un rearreglo de los precios de intercambio mundial de los productos agrícolas y los BF pueden contribuir a afrontar ese espinoso problema.

Sin embargo, los que ponen entusiásticamente  sus esperanzas en los bio-combustibles deberían aceptar que éstos son y seguirán siendo meros aditivos a los combustibles tradicionales y no sus reemplazantes, de manera que los costos de los bio-combustibles deberán confrontarse y adecuarse siempre con los costos de los combustibles fósiles. Estos, por la simple razón de que vienen “ya preparados” por la naturaleza, seguirán siendo mucho más económicos que los combustibles fruto de la tierra y del trabajo del hombre.

En conclusión, a diferencia de lo que se escucha, los argumentos ideológicos y políticos deberían esgrimirse con la mira puesta en los argumentos técnicos.

4 Propuestas: ¿BF? SÍ, PERO

Los biocombustibles han llegado al mercado energético para quedarse. Por tanto oponerse a ellos es como oponerse a los molinos de viento o a los celulares.

Por tanto, si se quiere decir SÍ a los cultivos de BF, hay que hacerlo bajo una fuerte REGULACION y con POLITICAS PÚBLICAS claras.

Los PRINCIPIOS RECTORES serían:

  1. Fijar límites a la cantidad de cosechas que se destinan a la producción de BF, mediante el instrumento de los subsidios o incentivos a esa actividad. Estos límites estarán en función de la seguridad alimentaria interna, de la disponibilidad de tierras cultivables y de las necesidades energéticas del país;
  2. Certificar las tierras destinadas a cultivos de BF, de manera similar a lo que se hace con la madera preciosa, con el fin de evitar que zonas boscosas sean convertidas en campos de cultivos. Esta certificación tomará en cuenta el uso del suelo y la disponibilidad de agua de esa zona
  3. Definir claramente las plantas cuyas cosechas pueden destinarse a la producción de BF, en función de excedentes agrícolas, falta de mercados internacionales o precios no competitivos. En ningún caso se permitirá el uso de cosechas destinadas a la alimentación humana o animal (maíz y demás cereales)
  4. Premiar el uso de tierras improductivas para producir BF o cosechas no apta para el consumo alimentario

En cuanto a POLÍTICAS PÚBLICAS:

  1. Se debe fijar topes de mezcla de BF con combustibles fósiles, por motivos económicos y técnicos
  2. Se debe prohibir la exportación de BF, debido a que se trata de productos subvencionados en la fase de producción o de comercialización
  3. Se debe garantizar la otorgación de subsidios o incentivos en función de la creación de puestos de trabajo, de la participación de pequeños productores en el negocio
  4. Se promoverá la investigación nacional y regional con el fin de mejorar el rendimiento económico y ecológico de las cosechas, especialmente en el uso de productos a base de celulosa.

5 CONCLUSIONES

De todo lo expuesto, se pueden sacar algunas conclusiones generales y otras específicas para nuestro país.

En el ámbito general, el incremento de los precios de los hidrocarburos está favoreciendo la producción y el comercio de los BF, no con el fin de reemplazarlos a corto ni a largo plazo, sino de reducir la dependencia y favorecer la producción agrícola excedentaria. En particular, países como los centroamericanos que son pobres en hidrocarburos pero ricos en tierras, puede logran una menor dependencia de las fuentes externas d energía gracias a su producción de bio-combustibles.

No se puede desconocer el impacto que la mayor producción de BF tiene sobre el costo de los alimentos, pero no todos esos productos tienen el mismo impacto. Hemos visto que el maíz es el sin duda el más perverso de los precursores del etanol. Lo ideal sería poder utilizar la biomasa inutilizada (barbecho) para producir etanol o bio-diesel, área en la cual la investigación y la experimentación están logrando avances. Por lo pronto, es posible afirmar que la caña de azúcar es un producto menos riesgoso en cuanto a contaminación, emisiones de gases de efectos invernadero y efectos sobre el precio de los alimentos.

Los BF representan también una especie de revancha del campo ante las ciudades, debido a los mejores precios que el agricultor puede obtener de su trabajo, aspecto que beneficia a grande, medianos y pequeños agricultores.

Finalmente, no hay que descartar el aporte que los organismos genéticamente modificados pueden dar al mejoramiento de las propiedades energéticas de ciertas plantas no aptas para el consumo humano.

En el caso de Bolivia, y probablemente del Perú, la prioridad debería ser disminuir la dependencia externa del diesel, apoyando el cultivo de plantas, anteriormente destinadas a la exportación hacia mercados siempre más complicados y como materia prima, para producir bio-diesel para el mercado interno.

Una política de fomento del bio-diesel no debería olvidar a los pequeños y medianos agricultores, para que no se creen perniciosos monopolios, y debería privilegiar el reemplazo de los cultivos excedentarios de coca y la utilización económica de la frontera agrícola del país, como es el caso de San Buenaventura.

Desde luego, tales políticas deberían estar acompañadas por una investigación científica seria que ayude a maximizar las ventajas y reducir los riesgos que, como hemos vistos, existen en los cultivos de agro-combustibles.

Sobre todo, las autoridades de Bolivia deberían considerar lo que es mejor para el país antes que unirse al coro de sus padrinos ideológicos, cuyos intereses y razones en este asunto son muy diferentes de los de nuestro país.

Mientras los precios de los hidrocarburos se mantengan elevados, habrá margen para la producción de los agro-combustibles y de su utilización como aditivos. En la medida en que la investigación y la tecnología permitan separar los BF de los alimentos, la humanidad, los campesinos y los países pobres en recursos energéticos fósiles saldrán ganando.


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  1. pablim
    abril 19, 2011 en 5:47 pm

    Estimado Sr. Zaratti:
    Muy ilustrativo, claro y conciso el artículo, y suficiente para tener un conocimiento general respecto de los BF.
    Como simple comentario,tal vez pensando en voz alta, me permito comentar lo siguiente, anñadiendo otra variable/elemento a tomar en cuenta: Si bien su sugerencia de racionalizar/regular, mediante incentivos o regulaciones, la producción de BF para no socabar la seguridad alimenaria y el interés de los más pobres, son válidas e interesantes; debo suponer que los mismos principios bien pudieran aplicarse a otros cultivos delicados como la coca (drogas), la uva-cañazo (vino-alcohol), el tabaco (cigarrillos) y otros. Sin embargo, la intención positiva y benovolente, chocará inevitablemente contra el muro de la codicia y egoísmo del ser humano, quien sucumbirá ante el deseo de obtener mayores ganancias en desmedro de los otros nobles propósitos. Ante esto es muy difícil que el Estado (débil institucionalmente como nuestro caso)pueda controlar y regular esta situación, pudiendo los empresarios saltar a otros cultivos (como maíz), con la complicidad de las mismas autoridades de regulación, tal y como sucede con los otros cultivos citados supra. He aquí el principal problema a considerar en esta complicada ecuación de los BF. No tanto los cultivos, sino el corazón del hombre. Cómo lo controlamos?

    SDLS

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