Inicio > política y economía > ANALIZANDO EL ACUERDO BOLIVIA – EEUU

ANALIZANDO EL ACUERDO BOLIVIA – EEUU


Revista OH de Los Tiempos y La Prensa 20/11/11
El Acuerdo-marco, firmado por funcionarios de segundo nivel, estaba en gestación desde hace meses, si no años. Su objetivo era reencaminar (que nunca se rompieron) las relaciones entre Bolivia y EEUU en el contexto del Gobierno de Evo y de la nueva Constitución Política del Estado (CPE). De hecho la negociación del Acuerdo ha tardado más de lo que debería y las razones obviamente no están expresadas en la declaración conjunta (muy genérica y diplomática) sino en los detalles del Acuerdo.

Y se tardó mucho no sólo por lo delicado del tema, desde la expulsión mutua de embajadores, sino por la ideología del Gobierno de Evo Morales que “necesita” de un enemigo externo como los EEUU para su política interna. En el Gobierno de Evo hay dos almas: la que ve la importancia de mantener relaciones equilibradas y dignas con todos los países y en particular con los EEUU y la que no pierde ocasión para utilizar la imagen popular del imperio para explicar errores y desaciertos del mismo Gobierno. La primera es representada por el Canciller (¿futuro embajador en los EEUU?) y la otra por Juan Ramón Quintana y sus obsesiones por USAID. El Presidente Evo parece inclinarse más, por su formación cocalera y sindical, hacia la posición radical de Quintana, lo que explicaría la demora de la firma y algunas declaraciones de Evo (sobre la DEA) que sugieren que él ha aceptado la firma del Acuerdo a regañadientes.
Queda la pregunta, ¿por qué ahora? Es posible que ahora se haya llegado a formulas del convenio mutuamente aceptables, aunque no se puede excluir presiones coyunturales como el bajo perfil del “padrino” Hugo Chávez, el rol del imperio emergente (Brasil), o las “confesiones” del Gral. Sanabria.
En cuanto al contenido, es imposible juzgarlo sin leerlo. La “Declaración conjunta” que se ha hecho pública es demasiado genérica y no específica en qué consiste el Acuerdo. Parecería que el primer Acuerdo es mantenerlo secreto, ya que cualquier concesión del Gobierno del MAS hacia los EEUU podría ser utilizada políticamente por la oposición.
Seguramente el tema más importante, desde el punto de vista de los EEUU, es el referente al tráfico de drogas, temática que interesa sobremanera a Brasil también. País que, no lo dudo, ha jugado un rol mediador y facilitador para la firma del Acuerdo.

Si bien la DEA no volverá a operar directamente en el territorio nacional (y se lo ha repetido varias veces para calmar al auditorio cocalero), lo que es un avance en el respeto a la dignidad, sospecho que habrá una cooperación más estrecha en niveles técnicos y operativos de la lucha contra el narcotráfico, una batalla más que el Gobierno de Evo estaba a punto de perder.
Un tema sensible para Bolivia es la cooperación para el desarrollo humano. Aparentemente, a partir de la firma del Acuerdo, toda la cooperación de los EEUU en ese rubro pasará por el Gobierno de Bolivia, mientras antes podía llegar directamente a gobiernos locales. Eso es parte de la soberanía nacional, pero también es parte del deseo del Gobierno actual de controlar y asfixiar económicamente a la oposición. De todos modos, la ayuda de los EEUU en ese rubro se ha reducido a niveles insignificantes.
Otros temas, como facilidades en el comercio mutuo, serán más consecuencia del cumplimiento del Acuerdo y del restablecimiento de los embajadores, que del Acuerdo en sí. Además, la visión económica del Gobierno del MAS no es muy favorable a las exportaciones: le basta y sobra con exportar gas y minerales, al más puro estilo extractivista. Al contrario se privilegia la producción para el mercado interno o el comercio “entre pueblos”, como el fracasado Acuerdo del ALBA. Ahí están también las 14 o 16 empresas del Estado creadas en este Gobierno,  deficitarias y sin rumbo en la gestión y en la producción, a las cuales les es indiferente el “convenio marco”.
Finalmente, por lo que respecta a las consecuencias del Acuerdo, me temo que en el plano verbal las cosas no cambiarán mucho. Está en la naturaleza del Presidente Evo, presidente también de las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, atacar verbalmente al imperio y achacarle sus dificultades de gobernar. Eso no va a cambiar. Pero, un país pragmático como los EEUU, mirará al cumplimiento de los compromisos asumidos, especialmente en el tema narcotráfico y cultivos excedentarios de coca, más que al juego de declaraciones pirotécnicas al estilo Quintana. En esa vigilancia los EEUU tiene como aliado al Gobierno del Brasil, preocupado por el impacto de la droga en los dos eventos que hospedará próximamente, Mundial de Fútbol y Olimpiadas.”

Categorías:política y economía
  1. Ismael
    noviembre 20, 2011 a las 11:28 am

    De una cosa podemos estar seguros.
    Cuando se devele, si es que hay algo más que revelarse, el Acuerdo no tendría ninguna estrategia envolvente maniquea para manipular la asistencia de los norteamericanos. En estos rubros el engaño no se asoma.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: