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El bosón de Higgs


PaginasSiete 6/07/2012

Por el año 1964, el físico escocés Peter Higgs (Newcastle, 1929) formuló una teoría extravagante que preveía la existencia de una partícula capaz de explicar por qué existen partículas elementales con masa diferente  (como el electrón y el protón) y otras que no la tienen (como el fotón).

La teoría más aceptada de la estructura de la materia (el Modelo Estándar) es muy simétrica y por tanto necesita de un mecanismo para diferenciar las partículas con base a su masa.

El campo de Higgs hace ese trabajo, mediante la interacción de su partícula, el bosón de Higgs, con las demás partículas. Un bosón es una partícula asociada con un campo cuántico que tiene espín par y obedece reglas estadísticas diferentes de la otra familia de partículas (los fermiones).

Se trata de conceptos de físicas microscópica que no tienen análogo en la vida común, pero podemos recurrir a metáforas para acercarnos a ellos. Podemos imaginar  el campo de Higgs como un lago donde algunas personas se deslizan con esquís acuáticos (como si no tuvieran masa), otras avanzan nadando (con masa pequeña) y otras caminando (más lentamente, como si tuvieran masa mayor).

Hallar el bosón de Higgs no ha sido fácil (el mismo Prof. Higgs ha declarado que no imaginaba poder asistir en vida a su descubrimiento);  ni siquiera se tiene la plena certeza de su existencia, sino sólo una sólida evidencia. Para ese logro se ha necesitado construir el más grande acelerador de protones de la historia con avances tecnológicos y experimentales asombrosos, reunir a un ejército de 10,000 científicos y técnicos, entre los más brillantes de Europa y EEUU y, sobretodo, se ha tenido que analizar billones de datos para discriminar aquellos pocos  relacionados con el “paso” del bosón de Higgs.

Al bosón de Higgs se le llama mediáticamente “la partícula de Dios”, en el sentido que sería la partícula fundamental que explicaría la existencia de todas las demás y daría consistencia a toda la teoría de la materia.

Afortunadamente esa visión es relativa. La naturaleza está siempre llena de sorpresas y seguramente ulteriores experimentos diseñados para precisar las características físicas del bosón de Higgs, confirmarán las sospechas de una mayor complejidad de la materia.

A la pregunta común, “¿para qué sirve ese descubrimiento?”, se podría contestar parafraseando al gran experimentalista Michael Faraday, descubridor del electromagnetismo en 1830, diciendo “¿para qué sirve un bebé recién nacido?”.

El tiempo lo dirá. Mientras tanto el gusto está en haber dado existencia a un bebé.

 La Paz, 4 de julio de 2012

Categorías:ciencia y sociedad
  1. julio 6, 2012 a las 5:52 am

    thanks sir for this i like it..http://www.vinhobrasil.org

  2. julio 10, 2012 a las 1:19 pm

    menos mal que la ciencia es imparable. Un saludo!

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