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Un calendario ecuménico


Página Siete, 13/10/2012

Seguramente la mayoría de mis 25 lectores desconoce que el 12 de octubre es en realidad el día uno del mes de Aya Marcay. Yo me enteré de aquello gracias a un colorido afiche, que tiene el presuntuoso nombre de “Calendario del Hemisferio Sur” (aunque en un rincón se lo identifica como calendario “andino –amazónico-chaco”), publicado por el Viceministerio de Descolonización, lo que desmiente a los difamadores de dicha institución que, según ellos, se dedicaría únicamente a lanzar denuncias de racismo, a diestra y siniestra, contra periodistas e instituciones.

Estéticamente, el Calendario de marras tiene la forma de cruz andina o “chacana”, como no podía ser de otra manera. Seis fotografías adornan el símbolo andino: en medio de monumentos prehispánicos resaltan dos imágenes del Presidente, una de ellas junto al titular del Viceministerio. A los cuatro lados de la cruz están las provincias geográficas, de acuerdo a la denominación incaica, o cuatro áreas del sol (Tawa Inti): Chinchasuyu (NW), Antisuyu (NE), Kuntisuyu (SW) y Qullasuyu (SE). Los meses están designados en dos idiomas nativos no identificados, probablemente aymara y quechua (lo amazónico y lo chaqueño están de adorno), y para cada mes se ofrece una explicación complementaria (en castellano) de las tareas agrícolas y espirituales propias de ese tiempo.

Pasando a lo sustantivo, el calendario tiene 13 meses de 28 días, por lo tanto, un año de 364 días. Para no apartarse del calendario gregoriano, se introduce un día “cero”, el 21 de junio, día del solsticio, de modo que el Año Nuevo del “Hemisferio Sur” empieza el 22 de junio. No se menciona qué sucede con los años bisiestos, como el presente. Un problema más no resuelto – como los conflictos que el Gobierno dice haber arreglado -, pero hay tiempo hasta el 2016 para pensarlo, aunque bastaría añadir, a dicho calendario, un día  “pi” (π) antes del 1 de marzo del 2016 (o 1 de Jatun Puquy del 525). Más complicado será ajustar los bisiestos de fines de siglo, pero no se puede pedir tanto a un almanaque esotérico.

El calendario someramente descrito parece original, pero no lo es. No es inédita la idea de cambiar el calendario y el nombre de los meses. El intento más famoso fue el calendario “Republicano” de la Revolución Francesa, experimento que duró 12 años (1794-1805).Tampoco es original la propuesta de dividir el año en 13 meses de 28 días, planteamiento respaldado hasta por destacados capitalistas por las ventajas que traería a la productividad de sus empresas. Ni siquiera el “día cero” es nuevo: es una copia gris del poético “día fuera del tiempo” (25 de julio) atribuido al calendario maya, la madre de todos los calendarios amerindios.

Al margen de la originalidad y del uso real que pueda tener este calendario, tengo algunos reparos.

En primer lugar, llama la atención que, en medio de tantos cambios trascendentales, se mantenga ecuménicamente la división en semanas (herencia semítica) y los nombres de los días de la semana, que nos recuerdan la mitología greco-romana y los valores judeo-cristianos (sábado y domingo).

Luego, sugiero que para una próxima edición se corrija “cocecha” por cosecha en tres lugares del texto, salvo que los cambios propuestos tengan el propósito de plantear innovaciones ortográficas del castellano. O quizá la intención sea introducir un nuevo vocablo: “cocecha” que derive de cocer (en todo lado se “cocecha” papalisa).

Finalmente, ¿sabrá el ministro de Economía, que, con el nuevo calendario, deberá pagar 13 sueldos por año, además del aguinaldo en el día cero?

  1. Cendric Cantú
    octubre 14, 2012 a las 9:09 am

    Aparte de las superfluos reparos que plantea el físico, la observación más importante que hace es acerca del grado o acento amazónico del calendario relativo a lo andino. No es de sorprenderse que otra manifestación oficialista obvíe otra vez el rol de culturas que no sean andinas, al solo usar los idiomas quechua y aymara. Podría ser un desliz, pero Chaparina y TIPNIS, duchas Neptunas, otra-CIDOB, mayoría de ministras andinas, nos recuerdan que no.

    Por otro lado, los sueldos se arreglan que el sueldo anual se puede semanalizar por un factor de 52 semanas, sea que el año tenga 12 o 13 periodos. O como dice W. Clinton, es solo aritmética.

    Podemos caer en lo cabalistico y creeer que la letra “c” juega un papel trascendente en la psicologìa y hado visionarios….siendo “c” s las oportunidades de esta administraciòn: coca excedentaria, contrabando, carburantes, ´inverción´, ´inceguridad´ ciudadana, etc. Oportunidades que huelen a incienso y a mirra, y no a ´eses´.

  2. Juan Carlos Palacios
    octubre 19, 2012 a las 1:35 pm

    Bueno debería señalar que es lo superfluo del análisis. Por otro lado está claro que es una juntucha de ideas para homogeneizar a las 36 naciones.

  3. harina
    octubre 30, 2012 a las 1:06 pm

    ¡Ah! Me encanta que mis impuestos permitan desarrollar la creatividad de los funcionarios públicos… lindo modo de intrascender.

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