Libertad religiosa


Ensayo publicado en la revista virtual: DIALOGO EDUCATIVO

(http://issuu.com/editorial.bienaventuranza/docs/di__logo_educativo_16.9.13#e)

 

El objetivo de este artículo es responder a dos preguntas: qué se entiende por libertad religiosa y si existe libertad religiosa en Bolivia.

La primera pregunta implica definir la libertad religiosa en el marco de la teoría y práctica de los Estados laicos, así como desde el punto de vista de las propias religiones, y especialmente de la religión católica. Adicionalmente hay que comprender el ámbito de aplicación de ese derecho, sus exigencias  y sus limitaciones en situaciones extremas.

La segunda pregunta significa aplicar esas consideraciones generales al caso boliviano, especialmente a partir de la nueva Constitución Política y ante la ideología del actual Gobierno.

DEFINICIONES

Se suele hablar  del  “Estado de derecho”, pero al mismo tiempo tenemos un “Estado de derechos”, derechos humanos, políticos, sociales y personales, entre los cuales está el derecho a la libertad religiosa

El respeto a ese derecho es independiente de la ideología del Estado o de su actitud hacia la religión. Está vinculado a su “esencia” democrática, al respecto de normas internas e internacionales, en el marco de la aceptada laicidad del Estado.

Un principio innegociable de la persona humana es que la conciencia, basada o no en la fe religiosa, tiene prioridad sobre las leyes,  a tal punto que una reciente sentencia del Tribunal Supremo de los EE.UU ha reconocido la amenaza que representa para la libertad religiosa la aprobación de leyes de propósito eminentemente civil.

Por laicismo entiende la Real Academia la doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, de toda influencia eclesiástica o religiosa.

Consecuentemente, el concepto de Estado laico se refiere, de modo propio, al Estado en que se prescinde de la enseñanza religiosa y, por extensión, al Estado independiente de toda influencia religiosa, tanto en su constitución como en sus individuos.

Obviamente un estado laico no es necesariamente “anti” religioso, sino uno en el cual la gestión de la cosa pública no depende de una particular doctrina religiosa ni de la venia de autoridades religiosas, aunque los cimientos éticos de su legislación y de la vida social deben respetar la concepción moral de la mayoría de sus habitantes.

Por ejemplo, un estado como Irán no es laico, aunque las autoridades religiosas no ocupen ningún cargo formal en la administración pública. Al otro opuesto, la Gran Bretaña es un estado laico, no obstante que el jefe de Estado (el Rey o la Reina) sea al mismo tiempo el Jefe de la Iglesia Anglicana.

La comunidad internacional ha asumido el derecho a la Libertad Religiosa como un derecho fundamental de las personas.

La Declaración de las NN.UU. dice al respecto:

  • Artículo 2.1: “toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración sin distinción alguna de (…) religión”.
  • Artículo 18: “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.
  • A su vez, el Artículo 30 prohíbe que se interpreten estos derechos en el sentido de que se confiera derecho al Estado para realizar actividades o actos que tiendan a suprimir cualquiera de los derechos proclamados por la misma Declaración.

A su vez, el Concilio Vaticano II, en la Declaración “Dignitatis Humanae”, No. 2 afirma:

Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa.

Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, sea por parte de personas particulares como de grupos sociales y de cualquier potestad humana; y esto, de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, solo o asociado con otros, dentro de los límites debidos”.

Por tanto, como el mismo Concilio admite, la Libertad Religiosa no es absoluta, sino que se armoniza con los demás derechos. Sus límites son comprensibles: orden público o fines lícitos. Sin embargo no puede ser  un límite la objeción de conciencia ante acciones que vulneran las creencias de un ciudadano (libertad de conciencia). Tampoco se puede limitar su ejercicio al ámbito privado, como se pretende a veces.

Es importante subrayar que no es suficiente que un Estado reconozca un derecho, sino que dé las condiciones para que ése se ejerza, promueva su  vigencia y garantice  su, al igual que cualquier otro derecho, sin perder su laicidad.

LIBERTAD RELIGIOSA Y DE CONCIENCIA

Hoy en día, a parte contadas excepciones (países árabes fundamentalistas y dictaduras asiáticas) no es común la agresión directamente a la conciencia de las personas, impidiendo la realización libre de culto, educación religiosa y pensamiento.

Se ha puesto en evidencia, recientemente, otra clase de agresiones indirectas: leyes eminentemente civiles, como matrimonios “gays” que requieren de un rol activo de notarios o jueces; uso de la burqa (prohibida por Suiza mediante referéndum); aborto impune; ejecución de la pena de muerte.

En esos casos la objeción de conciencia no es una desobediencia a la ley sino una defensa pacifica ante la vulneración del derecho de conciencia. Todo eso hay que afirmarlo enfáticamente sin dejar de condenar firmemente las reacciones violentas de grupos religiosos fundamentalistas.

SITUACIÓN DE BOLIVIA

Para responder a la pregunta si la libertad religiosa está en riesgo en Bolivia y por qué, es necesario caracterizar la coyuntura política del país, desde dos miradas: la relación Iglesia-Estado a partir de la nueva Constitución Política del Estado y la ideología y objetivos del Gobierno.

Mi opinión al respecto es que estamos ante un Gobierno sin un modelo económico e ideológico definido, pero con un claro proyecto político autoritario y excluyente. El objetivo principal de su estar en el poder es mantenerse en el poder, de modo que cualquier amenaza a ese objetivo supremo es respondido de una manera violenta y agresiva. Desde esta perspectiva podemos reconocer los elementos positivos y negativos que existen en la temática de la libertad religiosa en Bolivia.

La CPE aprobada el año 2009 ha significado, a criterio de muchos, un gran avance por reivindicar la naturaleza “laica” del Estado boliviano y determinar la independencia mutua. Eso significa que la Iglesia debe priorizar su labor pastoral antes que la de mediación o padrinazgo político y que el Estado debe dejar que la Iglesia haga su servicio sin interferencias y sin privilegios.

Entre los elementos positivos de la presente coyuntura, es posible afirmar que, a partir de la aprobación de la CPE, no existen riesgos para la libertad de culto, la cual se ejerce sin obstáculos ni interferencias, mientras la palabra de nuestro Cardenal y de los obispos no sea vista como una amenaza para el poder.

Tampoco existen riesgos relevantes  para la libertad de enseñanza. En efecto no hay restricciones para el proselitismo o la difusión del mensaje cristiano (TV, radio, libros); es notoria la presencia activa de católicos en el Gobierno, en la Asamblea Legislativa y en los gobiernos locales;  las universidades, colegios católicos  y escuelas de convenio (educación católica no elitista) continúan desarrollando su labor sin mayores complicaciones y, en general,  poco o nada se ha hecho para aplicar radicalmente la CPE. Un ejemplo de esta última afirmación es la actitud tolerante hacia la evangelización en el seno de las FF.AA., dependiendo del bajo perfil que se tenga, de la libertad de asistencia al culto y de la disposición de los comandantes de turno.

Sin embargo, existen también amenazas.

La fuente de estas amenazas radica en que no se entiende, de parte del actual Gobierno, la naturaleza de la Iglesia como comunidad al servicio del hombre y de todos los hombres y se desconoce la rica historia, no sólo reciente, de apoyo a la democracia y al desarrollo integral de Bolivia.

Al contrario se sigue percibiendo a la Iglesia, en particular a la Jerarquía, como un factor de poder, que puede poner en riesgo la estabilidad del Gobierno, con base a la premisa de esta sección. En efecto ha habido y habrá ataques a la Iglesia jerárquica en cuanto critique el poder.

Se ha visto intentos burdos de confinar a la religión al ámbito privado (el Vicepresidente Alvaro García Linera usó la infeliz expresión de  “administrar almas”, para referirse a la labor propia de la Iglesia).

Más graves han sido las tentativas de supeditar el culto religioso  al “culto” oficial, organizado y sostenido desde la Cancillería. La reacción de la Iglesia a este propósito ha sido contundente: no participar en ceremonias interreligiosas organizadas por el Gobierno, por ser violatorias de la independencia consagrada en la CPE. El ecumenismo es bueno, pero debe surgir desde las Iglesias.

Asimismo ha habido, y siguen habiéndolos, intentos de asfixiar, mediante medidas administrativas, las Obras de la Iglesia, tal vez por ser fuente de prestigio ante la población.

Finalmente, llama la atención el uso discrecional de disposiciones legales y  administrativas que violan la letra y el espíritu de las “Cartas Reversales” entre el Gobierno de Bolivia y la Santa Sede y que regulan el “status” de la Iglesia Católica en Bolivia. Es posible que el Gobierno intente renegociarlas, en el espíritu de la nueva CPE, pero mientras estén en vigor hay que exigir su respeto.

CONCLUSIONES

La libertad religiosa, que es un derecho reconocido por las leyes nacionales e internacionales no parece sufrir amenazas directas en Bolivia, al igual que en la mayoría de los países del mundo. Esa libertad implica también la libertad de conciencia sobre cualquier ley que ofenda la fe y la ética de un creyente.

La independencia de la religión del Estado debe ser comprendida y aplicada plenamente, pero sin  que eso signifique separación absoluta. Los caminos de la Iglesia y del Estado se cruzan diariamente y, en la medida en que ambos busquen el bienestar de la población, deberían unirse o avanzar en paralelo.

El obstáculo mayor a esta convivencia fecunda es el temor de los Gobiernos que la Iglesia pueda amenazar su poder, por el ascendente que ejerce sobre la población y el prestigio bien ganado.

Por su lado, la Iglesia debe aceptar la autonomía del Estado de legislar en sintonía con la conciencia y la ética de la propia población, reservándose el derecho a la objeción de conciencia de sus miembros en caso de conflicto ético.

  1. noviembre 12, 2013 a las 3:17 pm

    Estimado señor, este estado es tan cristiano, tan católico, q a mi parecer estamos en la edad media, de hecho escribí un libro al respecto “Pueblo enfermo, Grave”, siendo la enfermedad el cristianismo. Si fuéramos más inteligentes nos alejaríamos de esas supersticiones católicas, no hablo de bailar en carnaval para perpetuar mano de obra barata y enriquecer a los vendedores de alcohol y la iglesia; hablo de políticas verdaderamente religiosas y verdaderamente perjudiciales para toda la población, léase la prohibición al aborto, las drogas, e incluso el matrimonio gay, pero se puede alargar, hasta el derecho al suicidio a la eutanasia, las supersticiones de la iglesia, sus ideas acerca de que debe meterse en nuestra vida privada para no hacer enojar a su amigo imaginario en los cielos, hace q hacinemos nuestras cárceles con criminales no violentos, q pasaría si actuáramos igual para no hacer enojar a papanoel? por que cree q este país es el más pobre de la región, somos supersticiosos e ignorantes, no hay q yo sepa ningua política estatal q trate de expandir la educación y el pensamiento crítico, pues de haberla, lo primero q harían las personas bien educadas sería sacar a ese tirano, a ese católico, retrógrada machista, evo morales del poder
    lo saludo muy atentamente
    Simon Guzman

    • noviembre 12, 2013 a las 5:54 pm

      Estimado señor Guzman,
      Sus respetables opiniones son parte de la libertad de pensamiento, conciencia y religion (inclusive la de no tener religion) que mi articulo reclama.
      No juzgo las suyas, pero me parece soberbia su condena de la religiosidad de la gente, inclusive la “popular”.
      La sociedad la componemos todos y no sólo un puñado de “iluminados”.
      En suma, libertad para todos, pero respeto tambien por todos, aunque no nos gusten sus ideas, dentro de lo permitido por la ley.
      Saludos,
      FZ

  2. Davidsen
    noviembre 17, 2013 a las 10:30 am

    Interesantemente tanto el artículo como el crítico salen de una posición institucionalista. Eso es creer que el estado es responsable o al menos modulador de la “religiosidad” del individuo. Es más singular todavía afirmar que el estado sería responsable de cambiar el estado de ¨ignorancia y superchería¨ de la gente, hacia una condición “crítica” y educada”.

    Me permito plantear que la verdadera y pura religiosidad, si es sincera y honesta, no puede ser trastocada por nada. Siendo una motivación, un sentimiento y una búsqueda fenoménica totalmente interna de la verdad esencial de la naturaleza humana, no puede ser influenciada por entidades cívicas, ni ritualismos, ni dogmas, ni instituciones peor educación.

    Por otro lado abogar por educación y crítica en vez de religiosidad, es demostrar desinformación de lo que significa la espiritualidad – no hablo de “religiosidad “(institucional y organizada). La educación tal como se pretende posicionarla, como vehículo hacia el pensamiento crítico, es una falacía que está demostrada por fenómenos macro en demasía: el extremo-tecnologicismo, la exacerbación materialista vinculada al falso sentido del progreso mecánico y económico, ergo desvastación del medio ambiente, del biosistema interno ( enfermedades desde la obesidad, diabetes, alzheimer, cancer) causadas por un ambiente pernicioso contaminado, desvastación de recursos naturales de agua-tierra y aire. Y prenteder posicionar al progreso como un proceso contínuo de crecimiento, como si los recursos del planeta fueran infinitos.

    La falacia de la educación es trabajar el intelecto como un músculo – sistema neuronal multidimensional cuantico o no – que responde con plasticidad, memoria, e independencia. Esta falacia ha llevado a la sociedad – crítica remanente- a postular instituciones ¨educativas” que ignoran por completo el fenómeno de “asimilación” del contenido, de la verdad inmanente en las cosas y el mundo. Educan para adquirir ya acumular información, como forma de conocimiento, Pero no a observar los datos, hechos fácticos, sin juicios. Tampoco a usar la iformación de modo inteligente. Postergan la inteligencia confundiéndola con memorización de métodos, algoritmos racionales pseudo lógicos, rígidos e inflexibles por naturaleza y propia definición. Al final esta educación informada y crítica ha alejado al ser humano de saber cultivar su propia conciencia, intuición, observación potente.

  3. chasqui
    noviembre 20, 2013 a las 3:10 pm

    Me gustaria saber las reflecciones del Satelite de la Luna respecto al Satelite Tupac Katari 1.

    • noviembre 20, 2013 a las 4:27 pm

      Salieron en Eldia.com.bo el día lunes, pero subiré ese comentario a la brevedad a este sitio. Gracias por preguntar

  4. noviembre 22, 2013 a las 7:47 pm

    La aportacion de Davidsen me dejo un sabor en mi boca similar a un licuado de “tutti frutti”. El problema de una libertad religiosa total es que choca con la ley civil. Me explico: La religion no es solo una concepcion e ideologia interna, sino tambien es una actitud. Ademas lo que es permitido en una religion es pecado en otra. (caso poligamia o trasfusiones sanguineas,) El,pecado no pertenece al ambito legal, pero un hecho, aunque justificado con mandatos religiosos puede ser delito, como por ejemplo la bigamia en Bolivia o negarse a autorizar trasfusion de sangre en caso de peligro mortal (Testigos de Jehova) o destruccion de monumentos de la herencia cultural de la humanidad (Caso talibanes) ·Existe tambien una contraposicion entre los DDHH. y la ley Islamica (Sharia) aunque haya muktiples escuelas de ella. Para ejemplo: el fatwa dictado contra Shalman Rushdie o el castigo por apostasia (pena capital) a los musulmanes que se convierten a otra religion.
    Otros temas Quisiera consultarle algunas cuestiones teoricas de la fisica moderna pero la exposicion es un poco largo. Podria darme eventualmente una direccion de e-mail para escribirle? mi direccion es stremycia@gmail.com
    Le invito entrar en mi pagina https://www.facebook.com/pages/Ideologia-para-un-mundo-globalizado/197908673666475?fref=ts
    Con un cordial saludo
    Juan Strem

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