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Archive for the ‘ciencia y sociedad’ Category

Rigor no rima con urgencia

Cuando daba mis primeros pasos como investigador me enamoré del “preprint”.

El preprint es un borrador de artículo científico que circula entre colegas antes de la versión definitiva que, para ser aceptada y publicada en una revista, debe someterse a revisores independientes, calificados y anónimos.

El preprint tiene dos objetivos: afirmar la paternidad de una idea o un resultado, por más toscos que sean, y recibir aportes críticos con el fin de mejorar conceptos y pulir la redacción del artículo, antes de que éste sea “martirizado” por los revisores.

Sin embargo, existe el riesgo de confundir sus conclusiones con un resultado limpio y revisado. En efecto, cuando un preprint se divulga mediáticamente suelen mezclarse el exceso de ambición del investigador y el insuficiente rigor científico de los resultados.

De hecho, eso está sucediendo durante la actual pandemia. A la espera de la ansiada vacuna, el mundo ha estado pendiente de remedios que curen o mitiguen esa enfermedad, de manera más efectiva que los estrafalarios consejos que abundan en el Facebook. Desafortunadamente los anuncios de esas curas de la Covid-19 aparecieron en la prensa y en boca de políticos antes de su publicación en revistas científicas, como debería ser. El respaldo científico estuvo precisamente en preprints y lo que sucedió después fue la lógica consecuencia de dejar de lado los protocolos científicos.

El 19 de marzo me llegó una nota de prensa que promocionaba el fármaco Hidroxicloroquina (HCQ), producido también por Bayer AG, sobre la base de reportes preliminares de efectividad en enfermos de Covid-19. La HCQ es un antimalárico que tiene un amplio espectro antiviral. Con el entusiasmo y el poco rigor de un “político-preprint”, el presidente Donald Trump envió a Brasil dos millones de tabletas de HCQ. En esos mismos días, la prestigiosa revista británica “The Lancet” publicó un artículo que cuestionaba la efectividad y alertaba sobre efectos secundarios de la HCQ. Sin embargo, la base de datos utilizada provenía de una poco conocida empresa (Surgisphere) que aparentemente inventó o alteró maliciosamente los casos clínicos analizados. De hecho, tres de los cuatro autores del artículo ya se han retractado y la WHO/OMS, que considera la HCQ como un fármaco “neutral” ante la Covid19, ha reanudado las pruebas clínicas, suspendidas tras la publicación del artículo de marras.

Con el mismo fin de curar la Covid-19, apareció luego la ivermectina, un antiparasitario usado en veterinaria. El 12 de mayo el Ministerio de Salud de Bolivia autorizó el uso de ese remedio en pacientes de Covid-19 y esa droga empezó a recetarse y usarse, a pesar de la oposición de la Academia Boliviana de Medicina, preocupada por los efectos secundarios de la HCQ. ¿Cuál fue el respaldo científico que llevó a ese Ministerio a permitir su uso en 350 mil pacientes? ¡Ninguno! Excepto un estudio “in vitro” (no en pacientes) de investigadores australianos y un preprint cuyos datos provenían de la cuestionada Surgisphere. Ese preprint fue retirado después de comprobarse que contenía severas fallas, hipotecando así la reputación de sus autores. En fin, la urgencia no avala la automedicación ni la renuncia al rigor.

Fuera del ámbito de la ciencia médica, vemos algo similar en la política del país con unos artículos publicados, con apuro y sin rigor, en la prensa internacional tratando de rebatir infructuosamente el análisis estadístico del Informe de la OEA acerca del descomunal fraude que perpetró el MAS –a todo nivel- en las elecciones generales de octubre. Una vez más, la urgente necesidad de agradar a sus nefastos comitentes trastornó el rigor e hipotecó la pobre reputación de esos académicos.

Versión revisada y corregida de la publicada originalmente en Página Siete el 13/06/2020

Categorías:ciencia y sociedad

Políticos Genéticamente Modificados (PGM)

La controversia en torno a los organismos genéticamente modificados (OGM) se ha reactivado en Bolivia a raíz de la aprobación de un decreto supremo que permite abreviar los plazos para el uso de cinco clases de semillas OGM, entre las cuales la que más preocupa es el maíz.

No pienso ingresar a una polémica de por sí compleja por abarcar diferentes campos (científico, político, económico, alimenticio, médico, entre otros) con todas las características de una guerra de trincheras. Desde que, hace muchos años, sostuve en el semanario PULSO un debate a la distancia (activismo versus ciencia) con Eduardo Galeano acerca de los OGM, sigo teniendo pocas certezas y muchas dudas.

La mayor certeza que tengo es que -dicho en términos bíblicos- cuando decidimos dejar de ser “huéspedes” de la creación y nos atribuimos el rol de “administradores” necesitamos una dosis suplementaria de humildad y prudencia. De hecho, la naturaleza suele emplear miles o millones de años para realizar mutaciones que, con arrogancia y por lucro, hacemos diariamente y sin descanso.

Con la misma falta de prudencia y humildad todos los “políticos orgánicos” suelen mutar, en tiempos cortísimos, a Políticos Genéticamente Modificados (PGM), afectando a los genes de la coherencia, transparencia, memoria y decencia.

La revista Energy Press reportaba en agosto de 2019 que un exsenador y excandidato presidencial, escoltado por dos colegas de bancada (la Presidenta y su ministro de gobierno actuales) presentó un estudio que recalculaba en 5.7 TCF las reservas probadas de gas evaluadas por Sproule al 31 de diciembre de 2017. Curiosamente, el “nuevo” YPFB sigue usando el dato de Sproule: 10.5 TCF. Bastaron pocos meses y una dosis accidental de poder para que se manifestara una resistencia genética a la coherencia de nuestro PGM.

Volviendo al tema de los OGM, hay cierta incoherencia entre el político que, como presidente del Senado, prohíbe su uso en los cultivos de papa (Ley 4097 del 25/8/2009) y el PGM que defiende el uso de los OGM en el agro oriental. Sin contar que también otros correligionarios suyos han sufrido mutaciones de otras cadenas de genes, portadores de la transparencia, la libertad de expresión y la aplicación de la cárcel preventiva.

Se ha acusado a un expresidente de mantener hoy una posición crítica hacia el mencionado DS 4232, no obstante que en su gobierno se autorizó el cultivo de soya transgénica resistente a un polémico herbicida (glifosato).  Si bien la información y el debate público acerca de los OGM por el año 2005 eran casi inexistentes, es posible que prevaleciera entonces la “razón de Estado”, un argumento que hoy estaría sujeto al art. 409 de la Constitución del año 2009.

Finalmente, el actual candidato del MAS, para quien el cinismo parece ser una virtud y la coherencia un pecado, además de olvidar las confusas políticas en torno a los OGM y los agrocombustibles de su gobierno (“defensor de la madre tierra”, se decía), muestra la alteración de otras tres cadenas de genes de su ADN.

En efecto, ahora reclama por el internet más lento de la región para pasar clases a distancia, luego critica la escasez de recursos e infraestructura médico-sanitaria y finalmente exige libertad de expresión sin restricciones.

Sin embargo, olvida que los genes hoy descartados (¿hasta cuándo?) retrasaron el tendido de fibra óptica y priorizaron un satélite de más de 300 M$ que solo produjo patéticas lágrimas; optaron por canchas de pasto sintético postergando hospitales, ítems e insumos médicos y asignaron financiamiento selectivo, interesado y punitivo a los medios de comunicación, según la afinidad con su gobierno.

¿Hay dudas sobre a quién asignar el laurel de supremo PGM?

Publicado en Página Siete, 16/05/2020

Dilemas en torno a la vida

He subido a mi blog, mi más reciente columna

La concomitancia de la pandemia Covid19 y la Pascua me inducen a replantear dilemas fundamentales acerca de la vida, la libertad de disponer de ella y el rumbo de la condición humana. Algunos de esos dilemas develan dos posiciones ideológicas que esquemáticamente llamaré: la de “primero está la vida” y la de “que la naturaleza haga su trabajo”.

La primera postura ha sido asumida por las políticas públicas de cuarentena obligatoria y estricta que los gobiernos han adoptado casi unánimemente, con base en un concepto irrelevante tan solo un siglo atrás: la vida del individuo, de cada individuo sin discriminación, es más importante que las libertades individuales y la economía de un país.

En efecto, se ha hecho notar que hace un siglo, durante la pandemia de la influenza “española”, la vida transcurría con toda la normalidad posible. Es cierto que murieron millones de personas, pero el mundo, los países, las economías no se detuvieron. En fin, prevaleció la postura fatalista de “que la naturaleza haga su trabajo”, como suele hacerlo con una gripe común y corriente.

También hoy esa posición tiene sus partidarios, aunque minoritarios y de todos los signos políticos. Puede parecer una postura eugenésica, disfrazada de una extraña “piedad” por las generaciones futuras; sin embargo, tiene cierta justificación si es acompañada por una conducta social higiénica, educada y bien informada. La experiencia del Japón y de los países nórdicos de Europa muestra que allá donde se cultivan esos comportamientos se tiene un escudo inmunológico social que hace superflua la coerción. ¡Cuánta falta hace, en nuestro medio, la educación cívica, higiénica e informativa!

De todos modos, si bien está prevaleciendo la postura de “primero la vida”, el dilema inicial vuelve a presentarse porque, por un lado, el virus sí discrimina: de hecho, sus víctimas preferidas son los ancianos con enfermedades crónicas y los pobres en países carentes de mínimos servicios médicos. De modo que, al margen de las políticas públicas, la naturaleza sigue haciendo su trabajo.

Adicionalmente, el desborde del número de contagiados obliga a los médicos a establecer una jerarquía en la atención a los enfermos. Por ejemplo, para la asignación de los insuficientes ventiladores entran en juego diferentes criterios bioéticos: la gravedad y urgencia, que no siempre coinciden; la probabilidad de sobrevivencia, la edad y la realidad socio- económica del contagiado.

No sin razón, los partidarios de que “la naturaleza haga su trabajo” podrían objetar que los responsables de la salud de un hospital estarían suplantando a la naturaleza, a Dios, en decidir, sin duda con angustia, quiénes tienen más derecho a vivir. Y, sin embargo, leemos -ironías de la vida- de ancianos de 90 y hasta 100 años que han logrado recuperar la salud, mientras que enfermos más jóvenes no lo han logrado.

Ahora bien, si se prioriza la vida hay que ser consecuentes también ante el dilema de salvar al bebé o la madre en un parto de alto riesgo; ante el embrión indeseado que se aferra al vientre materno; ante el enfermo terminal que implora dar fin a su sufrimiento; ante la tentación de la eugenesia; ante la pena de muerte; incluso ante la radicalidad del “amor pascual” de quién valora tanto la vida que está dispuesto a ofrecer la suya por los demás.

En fin, una pregunta sigue flotando en el aire: ¿quién mide el valor de la vida para que los tomadores de decisiones (médicos, jueces, legisladores) definan a quién se debe intentar salvar con prioridad?

La respuesta está, a mi parecer, en la combinación sabia del lema “primero está la vida” con la aceptación humilde de que, llegado el caso, “la naturaleza tenga que hacer su trabajo”.

Página Siete, 18/04/2020

¿Hacia un mundo nuevo?

El coronavirus Covid19 ha fortalecido sentimientos de temor, sospecha, inseguridad, egoísmo y depresión ante la fragilidad de la vida expuesta a un enemigo invisible. Eso mismo sucedió en todas las pandemias que, a lo largo de la historia, azotaron a la humanidad y motivaron conductas más deplorables de las que vemos hoy.

Sin embargo, junto con las peores lacras de la humanidad, también emergieron sentimientos y actos de solidaridad y heroísmo, como los que vemos, de manera directa, en los países más afectados.

Es reconfortante destacar y recordar que esos azotes, que tantas víctimas y sufrimientos cobran, suelen generar también consecuencias inesperadas y positivas en el largo plazo. Son similares a un parto difícil y doloroso que termina engendrando una nueva vida; como si la naturaleza quisiera enmendar, periódica y cruelmente, nuestras conductas suicidas.

El año 1348, en Europa explotó la llamada “Peste Negra” que, según algunos historiadores, arrasó con 48 millones de vidas provocando una inédita crisis demográfica. Dos siglos después, esa tragedia quedó plasmada en el impresionante cuadro “El triunfo de la muerte”, una joya pictórica de Pieter Brueghel el Viejo, exhibida en el museo El Prado. En la literatura, esa peste sirvió de inspiración a Giovanni Boccaccio para escribir El Decamerón, una obra maestra de la literatura. En la introducción, Boccaccio describe el desolador panorama de Florencia y la degradación humana y social que se manifestó en esas circunstancias.

Sin embargo, la crisis demográfica que sobrevino a la peste provocó una verdadera revolución social. El alquiler de la tierra reemplazó el sistema de servidumbre feudal y la burguesía se impuso a la decadente nobleza, gracias a la pujante producción generada por una renovación de las máquinas, las finanzas y las rutas del comercio. Asimismo, el sentido de fragilidad de la existencia que dejó esa experiencia abrió las puertas a la explosión del Renacimiento en todas sus facetas.

El año 1665, un brote de peste estalló en una hacinada Londres, llegando a diezmar la población de aquella ciudad. Esa tragedia inspiró una obra maestra del reportaje periodístico: “Diario del año de la peste” de Daniel Defoe, una lectura obligada en nuestra cuarentena, si no estuviera agotada.

Un joven bachiller del área rural, ante el cierre de la universidad de Cambridge, eligió recluirse en cuarentena en su casa en Woolsthorpe, en la campiña de Londres, para dedicarse a investigar algunas cuestiones que le rondaban en la cabeza. Mediante cálculos y experimentos, Isaac Newton hizo que el año 1666 sea recordado en las ciencias como el “Año de las Maravillas”.  En efecto, ese año fue cuando Newton fundó la mecánica, para cuyo fin inventó el cálculo infinitesimal, descubrió la naturaleza de la luz y el origen de los colores y concibió la ley de la gravitación universal. Podríamos preguntarnos si Newton, sin la amenaza de la peste, hubiese podido propulsar el “nuevo mundo” de la revolución científica e industrial que sobrevino. Nunca lo sabremos.

¿Qué nos dejará de bueno el Covid19? Por lo pronto está logrando lo que la clase política mundial no consiguió: la drástica reducción de la contaminación ambiental en zonas de alto riesgo, como China y el norte de Italia, al margen de los efectos benéficos sobre el calentamiento global, que es prematuro estimar.

Sin embargo, la esperanza mayor es que, pasada la amenaza a la salud, volvamos a nuestros comienzos (Génesis), mediante una ecología integral que privilegie relaciones sociales más fraternas, el respeto a toda la creación y el gusto por los valores espirituales.

¡Es la oportunidad de ser recordados como “los hombres nuevos” del Siglo XXI!

Publicado el 21/03/2020 en Página Siete y otros medios nacionales.

Cisnes raros y amenazadores

Ahora en mi blog.

Hace pocos días un reportaje de la BBC (El cisne verde, 10/2/2020) nos recordaba cuán compleja (en el sentido matemático del término) es la economía mundial, a propósito de los efectos catastróficos que un raro e impredecible episodio puede tener en las finanzas, el comercio, el turismo y la economía en general del mundo entero.

De hecho, el “cisne verde” de los economistas Patrick Bolton, Morgan Despres, Luiz Pereira da Silva, Frédéric Samama y Romain Svartzma evoca, al mismo tiempo, un evento raro (un cisne negro) y su relación genética con el cambio climático (el cisne verde).

En síntesis, los cinco economistas del Bank for International Settlements (BIS) predicen crisis financieras y económicas a escala mundial, producto de episodios intensos de alteración del clima. Posiblemente los autores, al escribir el libro, tenían en mente los eventos climáticos extremos que han estado azotando el planeta en los últimos años, pero, confirmando que la realidad es superior a la imaginación, ahora el planeta está sufriendo otro episodio, relacionado con la salud, que puede causar una verdadera catástrofe global, financiera y económica.

En efecto, un episodio extremo, como un incendio de magnitud, genera una serie de gastos fiscales imprevistos que pueden hacer tambalear hasta la economía más sólida y afecta un conjunto de actividades económicas que agravan la crisis financiera; un efecto en cascada que puede volverse incontrolable. Es como cuando una enfermedad imprevista y costosa llega a destruir la economía de una familia.

Aunque prefiero confiar en la capacidad de resilencia de los países ante los desastres naturales, gracias también a la cooperación internacional, sin embargo, no se puede excluir casos en que el cisne verde se vuelve incontrolable. De hecho, una reciente nota del Imperial College de Londres asevera que la epidemia del “coronavirus Covid-19” es ya comparable con las mortales influencias que diezmaron la población mundial a comienzo del Siglo XX. Las cifras oficiales de bajas (tildadas intencionalmente de conservadoras por algunos epidemiólogos) varían cada día y, en el momento de escribir esta columna, han superado los mil muertos y 50 mil contagiados.

Afortunadamente, se ha logrado aislar el virus y se está trabajando febrilmente para controlar la expansión de la enfermedad, a la espera de un remedio eficaz, pero día que pasa los efectos sobre la economía se hacen cada vez más intensos.

Mencionaré algunos. La economía china se ha enfriado y la producción industrial empieza a resentir del “cordón sanitario” aplicado a importaciones y exportaciones. Entre las importaciones señalaré una de efecto global, como es el suministro de gas y petróleo: las entregas que China no puede recibir deben acomodarse en otros países, a precios de ganga. De ahí la baja del petróleo, que rozó los 50 $/bbl, y del LNG, que cayó a 3 $/Mpc, con graves consecuencias incluso para los contratos anclados al petróleo. Una última mención va al turismo mundial. Varios eventos internacionales relacionados con la tecnología han sido suspendidos, con enormes pérdidas para la industria mundial “sin chimeneas”, con el fin de reducir las probabilidades del contagio y evitar la aglomeración de gente proveniente de diferentes países.

El efecto, desde luego, trasciende a la China, debido a la globalización. Si no se encuentra un rápido remedio al Covid-19, también Bolivia sufrirá los efectos de una ulterior baja de ingresos, sumada a la calamidad dejada por el “cisne azul”.

No dudo que la prioridad absoluta sigue siendo la salud; sin embargo, el Gobierno debería estar evaluando el impacto de este nuevo cisne raro y amenazador en la ya maltrecha economía nacional.

Página Siete, 22/02/2020

Y también en Los Tiempos, El Día, Noticiasfides, La Patria, Correo del Sur, El Potosí.

Supersticiones del año bisiesto

Este año 2016 es bisiesto, lo que significa que el mes de febrero tiene 29 días, y eso sucede cada cuatro años. Considero que todos conocen la historia del calendario y la razón de introducir un año de 366 días cada cuatro años (calendario juliano) con excepción de los fines de siglo que no son divisible por 400, como 1700, 1800 y 1900 (calendario gregoriano). Por eso en esta columna me concentraré en la etimología del término “bisiesto” y sus vínculos con la política y la superstición.

Al final de la República Romana el calendario civil tenía 12 meses y un total de 354 días. La diferencia con los 365 días del calendario solar se arreglaba añadiendo después del 23 de febrero un  mes de 22 o 23 días (mes “mercedonius”) cada dos años. El cambio estaba a cargo del Sumo Pontífice, quien le vio rápidamente el negocio al asunto: podía aumentar días al mandato de sus amigos políticos (cónsules y pretores) para prorrogarlos en el poder. Recientemente hemos visto, en Venezuela y Argentina, todo lo que se puede hacer en un día más en el poder, aunque sea el último. Asimismo, para buscar prorrogarse en el cargo, en Bolivia ya no es necesario manipular el calendario: es suficiente hacerlo con la constitución. Obviamente, existían también en Roma intereses económicos: aumentar al calendario un mes o un día afectaba a los vencimientos de las deudas, de las cuales casi ningún romano se libraba.

La confusión reinante en los dominios romanos debido a casi tres meses de diferencia entre el calendario civil y el solar  fue resuelta científicamente por el astrónomo egipcio Sosígenes y administrativamente por el “dictador perpetuo” Julio César el año 46 aC. Se la conoce como la reforma “juliana” del calendario, mediante la cual febrero pasaba a tener 29 días. Sin embargo Julio César, supersticioso como todos sus paisanos, colocó el día que había que añadir cada cuatro años después del 23 de febrero, siguiendo la tradición. Pero ese día ahora estaba ocupado por el 24 de febrero (sexto día antes de las calendas de marzo), así que repitió el 24 de febrero, llamando a ese año “bisextus” (bisiesto). Además, haciendo caso a los “llunkus” que siempre rodean al poder, renombró el quinto mes contando desde marzo (“quintilius”) con su nombre (julio), el cual, por ser impar, era considerado un mes fausto.

El sucesor del Julio César, el emperador Augusto, no quiso ser inferior a su tío, y se atribuyó el sexto mes, “sextilius”, que entonces tenía 30 días. Por decreto imperial, lo rebautizó como agosto y, por supersticioso,  le aumentó un día, quitándolo a febrero que, por ser el mes dedicado a los difuntos, era infausto “per se”. De ese modo, febrero se quedó con los 28 días actuales sin que nadie protestara bloqueando las carreteras del imperio.

Los que sí provocaron tumultos fueron los londinenses cuando en el año 1752 su Gobierno decidió poner en práctica, con casi dos siglos de retraso, la reforma “papista” del calendario gregoriano. De hecho el astrónomo Johannes Kepler había comentado sarcásticamente, por el año 1600, que los luteranos preferían estar en desacuerdo con el sol a estar de acuerdo con el Papa. En realidad, la razón del motín de Londres  fue el rumor que los 11 días, eliminados para ajustar el calendario, no iban a ser  remunerados.

Finalmente, en cuanto a los mitos en torno a los “infaustos” años bisiestos, es suficiente reflexionar que un mismo evento puede ser propicio para unos e nefasto para otros, como está aconteciendo con el follón en torno a  la empresa china CAMCE y su reparto y como sucederá con el resultado del Referéndum del 21 de  este mes.

Así que ¡a gozar sin temores del día extra que nos regala (sin paga extra) este año bisiesto!

Publicado en Página Siete el 11/1/2020

Publicado también en Los Tiempos, La Patria, El Día, Agencia de Noticias Fides, El Correo del Sur.

El Área 51 y los alíenos encubiertos

Una llamada de mi hija, intrigada por la controversia en torno a los “secretos” de la base aérea norteamericana “Área 51”, me obligó a revisar la información actualizada en torno al gastado tema de los OVNIS.

El Área 51 es una base aérea aislada que cubre una superficie equivalente al Salar de Uyuni. Está ubicada en una zona destinada a pruebas nucleares en el desierto de Nevada. Al comienzo, las condiciones de vida en el Área 51 eran tan poco atractivas que sus creadores la llamaron Rancho Paraíso o Tierra de los Sueños, parecido al futuro que nos pintan los candidatos anticonstitucionales (más cerca de un Maduro que de un futuro).

Construida en los años ’50, en el contexto de la guerra fría, con el fin de probar aviones espía supersónicos, el Área 51, debido a su inaccesibilidad y al máximo hermetismo impuesto a sus 1500 residentes, se ha convertido en el caldo de cultivo ideal de teorías conspirativas y esotéricas.

Los técnicos tenían prohibido mencionar, incluso a sus parejas, qué trabajo realizaban; se encubrían diciendo que reparaban televisores; al igual que nuestro Presidente cuando dice que gobierna el país, mientras en realidad juega fútbol, discursea y se la pasa volando.

De hecho, gran parte de los famosos avistamientos de OVNIS en los EEUU se relacionan hoy con los casi tres mil vuelos supersónicos de los aviones espía U-2 y similares, realmente “objetos desconocidos” para pilotos y pasajeros de aerolíneas comerciales.

La “inversión” de más de 20 M$ del Gobierno de los EE. UU. en investigar los OVNIS es en realidad un gasto insulso, similar a las “inversiones” del Gobierno de Evo en elefantes blancos. En efecto, a la fecha no existe la más mínima evidencia de un objeto “extraterrestre” no natural, menos aún de seres extra planetarios. La famosa “paradoja de Fermi” y el “postulado de Gell-Mann” llevan a inferir que la falta de evidencia es, en este caso, evidencia de falta. Personalmente apuesto a que la NASA hallará evidencias de la existencia de alíenos antes que el candidato anticonstitucional acepte participar en un debate o en entrevistas serias.

La fama de esa base, que es reavivada periódicamente – como los incendios en nuestros bosques- por “revelaciones” remuneradas en proporción al morbo de la gente por esos temas, ha vuelto a los titulares a raíz de una broma estudiantil hecha por Facebook, mediante la cual se invitaba a invadir el Área 51 para develar los presuntos secretos allí guardados. Eso sucedió en julio pasado y, aunque no se ha registrado un incremento relevante del frívolo turismo que suele haber en las cercanías de esa base, hubo advertencias y amenazas de la seguridad militar, hecho que, desde luego, logra retroalimentar las teorías conspirativas.

Una de las teorías más extravagantes afirma que los alíenos están ya entre nosotros, en todo lado, pero encubiertos, mimetizados como si fueran humanos comunes y corrientes, actuando, sin embargo, en función de intereses anti civilizatorios. También en Bolivia, ¿por qué no?

Pensándolo bien, esa teoría no es tan descabellada si miramos atentamente a nuestro alrededor.

Pensándolo bien, no parecen humanos los fiscales, jueces y magistrados que administran la (in)justicia como lo hacen ellos. Incluso se sospecha de colonias de alíenos.

Pensándolo bien, un Tribunal Supremo Electoral, tan parcializado y funcional al oficialismo como es el nuestro, debe haber sido traído de algún rincón oscuro del universo.

Pensándolo bien, los guerreros digitales que salen de las alcantarillas oficialistas usan armas y estrategias más propias de sucias guerras galácticas que de contiendas electorales terrícolas.

Pensándolo bien, esos alíenos se escudan detrás de una minoría; 35%, quizás.

Página Siete, 5/10/2019

Categorías:ciencia y sociedad, humor

Alexander Humboldt, el descubridor científico de América

Homenaje a los 250 años de su nacimiento

En Bolivia el nombre de Humboldt está asociado con plazas (en Calacoto), avenidas (en Cochabamba) y colegios alemanes (en Sucre), pero poco se conoce de su larga vida y, aun mas, de su vasta trayectoria científica y humanista.

En el marco de la celebración, coordinada por la Embajada Alemana, de los 250 años del nacimiento de Alexander Humboldt, este articulo pretende mostrar algunas facetas de la vida y obra de uno de los últimos “polímatas” (un término griego que podríamos traducir como “hombres multidisciplinarios”) de la historia moderna.

  1. El científico polifacético

El barón Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander Freiherr von Hulmoldt (en breve Alexander Humboldt) nació en Berlín el 14 de septiembre de 1769 en el seno de una familia aristocrática prusiana. Su hermano mayor, conocido como Wilhelm  Humboldt, fue un destacado filósofo, pedagogo, lingüista y diplomático.

Después de completar sus estudios de geología en Gotinga y Freiburg, Alexander Humboldt a los 24 años asume el cargo de Superintendente de Minas de Prusia, escribe su primer artículo y fortalece sus ideas liberales, en simpatía con las de la Ilustración y la Revolución Francesa.

El año 1796 muere su madre dejando una herencia monumental para la época que Alexander pronto monetiza para emprender viajes de estudio e investigación. Tres años después, gracias a las credenciales otorgadas por el rey Carlos IV y el respaldo de su fortuna personal, emprende un viaje hacia América (1799-1804) en compañía del botánico francés Aimé Bonpland. De regreso a Europa, se establece en Paris, donde conoce y comparte ideales con el joven Simón Bolívar,  y concluye, hasta 1834, la memoria del viaje a América en treinta tomos.

Cuando su fortuna empieza a menguar, regresa a Berlín al servicio del Rey de Prusia, destacándose como popular y brillante conferencista. Emprende también su obra más ambiciosa, Kosmos, fiel reflejo de su personalidad polímata. Alexander Humboldt muere en Berlín el año 1859, en el umbral de los 90 años.

  • Explorador de América

Al zarpar de La Coruña el 5 de junio de 1799, la meta de Humboldt y Bonpland era llegar a Cuba, pero la corbeta “Pizarro” por razones sanitarias tuvo que desviarse a Venezuela, cuyo territorio fue objeto de una minuciosa exploración geográfica, geológica, minera, botánica, ornitológica y hasta espeleológica.

Desde Cartagena de las Indias los dos exploradores deciden emprender un azaroso viaje por tierra, remontando el rio Magdalena y ascendiendo por la cordillera hasta Santa Fe de Bogotá, para luego seguir por tierra hacia Quito y Lima. En Ecuador Humboldt suma la volcanología a su red de intereses científicos y en Perú añade otras dos importantes áreas científicas: la antropología, mediante el estudio de culturas indígenas ya contaminadas por la influencia española, y la oceanografía, a la cual contribuyó con mediciones y la descripción de la que se conoce hoy como la Corriente de Humboldt. Se trata de una corriente marina fría que nace en las costas del sur de Chile y llega hasta el Ecuador, cuyas consecuencias son la abundante pesca y el clima árido de la costa que baña. Ocasionalmente esa corriente es desplazada por aguas calientes provenientes de Australia, dando lugar al famoso fenómeno del Niño.

El año 1803, Humboldt y Bonpland en el viaje de regreso a Europa pasan por Nueva España (México) donde realizan diferentes estudios y en marzo de 1804 visitan los Estados Unidos donde Humboldt encuentra al Presidente Thomas Jefferson, un alma gemela por el amor a la ciencia y a las ideas liberales, con el cual mantendrá una larga amistad epistolar.

Sin embargo, en los encuentros con Jefferson Alexander Humboldt pecó, en el mejor de los casos, de ingenuo. Es un hecho comprobado que pasó a los norteamericanos valiosa información acerca de Nueva España, sus recursos naturales y su débil institucionalidad, lo que dio alas a la política expansionistas de los EEUU desplegada en los siguientes años.

De todos modos, los viajes y las investigaciones realizadas, plasmadas en sus escritos, le hacen merecedor con toda justicia del título de “descubridor científico de América”.

  • Amigo de Bolívar y mentor de Darwin

Humboldt fue un personaje muy reconocido en su vida y un incansable escribidor de cartas mediante las cuales se relacionaba con personalidades del mundo científico y político. Quisiera mencionar a dos de esas personalidades que son de particular interés para América y las ciencias naturales.

La relación de Humboldt con Simón Bolívar (un joven de 21 años) se consolidó en el viaje que hicieron juntos a Italia a fines de 1804. Se sabe que en Nápoles escalaron juntos el Vesubio y se asume que, junto a temas científicos que permitían al científico recién llegado de América de lucirse,  hablaron de las condiciones socio-políticas de la sociedad hispanoamericana, la esclavitud y la necesidad compartida de liberar a América de la dominación española.

También es de suponer que Bolívar se hizo de los mapas geográficos de Venezuela y Colombia, los que eventualmente fueron de gran utilidad durante sus campañas militares. Más tarde, sin posibilidad de volverse a encontrar, la correspondencia epistolar entre ambos revela una admiración mutua.

Charles Darwin era 40 años mas joven que Humboldt y su obra maestrea (El origen de las especies) vio la luz el mismo año que murió Humboldt.

Darwin tuvo acceso a la edición inglesa de la obra de Humboldt acerca de sus viajes a Hispanoamérica, antes de emprender su viaje en el Beagle (1831-1836). Después de un contacto epistolar, finalmente los dos científicos tuvieron un encuentro formal e intrascendente en 1842. La influencia de Humboldt se refleja en el interés de Darwin por la geología. En palabras de Darwin: “toda la trayectoria de mi vida se debe a haber leído y releído de joven su Narrativa personal”.

En resumen, Darwin aprendió de la lectura de Humboldt la curiosidad por viajar y la importancia de la Geología para el génesis de la gran síntesis de la Evolución.

Alexander Humboldt no llegó a Bolivia, pero, debido a su influencia sobre el Libertador y su valorización de la geografía y geología de América, ese gran polímata del ‘800 merece el reconocimiento y la gratitud también de nuestro país en la celebración de los 250 años de su nacimiento.

Publicado en IDEAS de Página Siete el 1/09/2019

El Postulado de Gell-Mann

Página Siete, 1 de junio de 2019

En el umbral de los 90 años, ha fallecido Murray Gell-Mann, uno de los gigantes de la Física del siglo XX. Norteamericano, de familia judía originaria de Austria y ganador del premio Nobel de Física en el año 1969, Gell-Mann es celebrado por el destacado aporte a la formulación matemática de la teoría de las partículas elementales, gracias al ordenamiento y clasificación que realizó en los años ’60, replicando en la física nuclear la hazaña del ruso Dmitri Mendeleev en la Química (tabla periódica de los elementos), cien años antes.

Murray Gell-Mann fue un genio científico “renacimentista”, no sólo por su cultura universal y la constante atención a los temas políticos y sociales, sino también por el interés en diferentes campos de la ciencia que cultivó hasta sus últimos días.

Se reconoce su paternidad, de manera especial, en el “bautizo” de conceptos y propiedades de la microfísica. De hecho, Gell-Mann acuñó el término “quarks”, un nombre tomado de un pasaje de la novela Finnegan’s Wake de James Joice (“Three quarks for Muster Mark!”), para los fundamentales e inaccesibles ladrillos de la materia que pusieron orden en el “zoológico” de las partículas elementales producidas por los grandes aceleradores. De igual manera, el genial físico bautizó las propiedades de los quarks con términos exóticos, como “extrañeza” y “color”, dando vida a la elegante y precisa teoría llamada “Cromodinámica Cuántica”.

Al margen de su brillante trayectoria científica, me ha vuelto a la mente, en estos días, el poco conocido “Postulado de Gell-Mann”, que no es una ley o un resultado científico, sino tan solo una conjetura razonable, amparada en la experiencia.

El “Postulado de Gell-Mann” afirma, en síntesis, que “lo que no está prohibido debe suceder” y tiene dos implicaciones relevantes. Por un lado, si una teoría no prohíbe ciertos procesos, éstos en algún momento deben ser detectados (piensen en las ondas gravitacionales). Al contrario, si un proceso no es observado a pesar de no estar prohibido, debe existir un motivo, generalmente una nueva ley que impide que ese proceso suceda (el caso del éter). De hecho, las preguntas suscitadas por efectos permitidos, mas no observados, de las colisiones atómicas abrieron las puertas a nuevos hallazgos teóricos.

Desde luego, Gell-Mann formuló su Postulado pensando en las aplicaciones al microcosmos, pero nada impide usar su Postulado en otros campos del conocimiento.

Por ejemplo, la existencia de vida extraterrestre no está prohibida por ninguna ley científica, de modo que, de acuerdo con el Postulado, en algún momento debe hallarse vida en otros lugares del Universo o, en su defecto, deberá buscarse una razón para su no existencia.

Adaptado al Derecho, el Postulado se parece mucho a la máxima: lo que no está prohibido está permitido… y sucederá impunemente, hasta que se lo prohíba. Sin embargo, la burocracia suele sanarse en lo sano y matarnos de rabia, aplicando otro principio: lo que no está expresamente autorizado, está prohibido.

Asimismo, los organismos genéticamente modificados y los agrocombustibles no están expresamente prohibidos en la Constitución Política vigente, la cual seguramente fue redactada con el fin de que en algún momento se los permitiera, como se está haciendo alegremente hoy.

Finalmente, la repostulación de Evo Morales, prohibida por la Constitución y negada por el pueblo del 21F, parece confirmar que toda regla tiene excepciones. Sin embargo, el mismo Postulado de Gell-Mann permite a los opositores avizorar que la derrota electoral del oficialismo, al no estar prohibida por ninguna norma, puede y debe suceder; a no ser que existieren mecanismos ocultos para imponer la perpetuación en el poder.

Inaceptable injerencia interna de la FAO

(Página Siete, 20/04/19)

Al hablar de Theodor Friedrich no nos referimos al teólogo protestante alemán Theodor Friedrich Stange (1742-1831); ni al astrónomo Theodor Friedrich von Schubert (1758-1825); tampoco al botánico Theodor Friedrich Julius Basiner (1816-1862); menos al antropólogo Theodor Friedrich Wilhelm Poesche (1825– 1899); sino a Theodor Friedrich a secas, actual representante de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO-ONU) en Bolivia. Las recientes declaraciones de ese funcionario acerca de la “fatal decisión” del Gobierno del hermano Evo de fomentar los agrocombustibles (bioetanol y biodiesel) representan una burda e inaceptable interferencia en la soberana y exitosa política energética de nuestro Gobierno.

Para empezar, el señor Friedrich parece actuar como un trasnochado ambientalista, seguidor de los desvaríos del comandante Fidel, según el cual “los alimentos son para la vida y no para las máquinas”; una patraña que, en un momento de ofuscación, fue copiada y reproducida hasta por el mismo “enviado de dios”, sin reparar en que el astuto comandante usaba la tierra cubana para producir “alimentos” tales como tabaco y ron. Lo sentenció, con precisión matemática, nuestro Vice: “No somos guardabosques del Norte”. Por tanto talaremos selvas, permitiremos el uso indiscriminado de OGM y explotaremos las Áreas Protegidas, con tal de quedarnos en el poder.

Lamentablemente, el Representante de marras desconoce la realidad boliviana. Desconoce los logros de la “nacionalización” y de la industrialización y se hace eco de las mentiras y calumnias de los opositores que ven en los agrocombustibles un acto de desesperación ante la baja producción de gas, la creciente importación de líquidos y la incapacidad de la agroindustria de competir en los mercados regionales. ¡Nada más falso! ¿No ha reparado el burócrata internacional en que, si el Gobierno quisiera favorecer a los agroindustriales, fijaría un precio del bioetanol más barato que la gasolina? ¿No se ha enterado el injerencista extranjero que el precio del bioetanol es 20% más caro que la gasolina especial, a pesar de tener menos energía?

Asimismo, el funcionario de la ONU -ese nido de derechistas como Antonio Guterres, la Bachelet y el propio representante residente en Bolivia- olvida que estamos en una feroz campaña electoral, donde nuestro binomio espurio tiene que lidiar no solo con la oposición interna, sino con el mismo cerco internacional que acosa implacablemente al hermano Nicolás Maduro. En ese contexto, toda alianza es bienvenida. Pasadas las elecciones, ¡ya se verá! Máscaras nos sobran.

Tampoco podemos creer que ese alto representante desconozca la trágica realidad de YPFB. ¿De qué se preocupa? ¿Acaso no sabe que la famosa “industrialización” está funcionando a “cuarta máquina”? La planta de urea produce al 25% de su capacidad; a la planta Gran Chaco le falta gas y mercados y la planta de LNG no tiene otro fin que perder plata. De hecho en cuatro meses de comercialización, el bioetanol ha tenido poca venta y mucho rechazo. Ya lo dijo, con acierto,  la abuela de uno de los analistas más críticos de nuestra política energética: “la gata apurada parió gatitos ciegos”.

Lástima que los agroindustriales sean tan ingenuos de confiar en nuestro YPFB y el ministerio del ramo. Olvidaron que somos maestros en asumir compromisos y no cumplirlos y, si quieren obligarnos a acatarlos, acudimos a nuestra “justicia”, al igual que hicimos después de la derrota del 21F.

En fin, ellos deberían saber que nunca renunciaremos a nuestros objetivos ideológicos, uno de los cuales es destruir el capital privado para reemplazarlo con el capitalismo del partido, el único, el nuestro.

¡Biodiesel o muerte!